El Tao de la Iluminación:
¿De que hablamos cuando hablamos de iluminación? No, no hablamos del mero hecho de prender una lámpara en nuestros cuartos para mejor visibilidad. Si no de otro tipo de lámpara, la lámpara que alumbra esos confines que provocan serias cuestionantes en nuestros cerebros. Aunque no lo parezca, en algún punto de nuestras vidas nos hemos cuestionado algo. Nos hemos cuestionado nuestra existencia. Algunos arrojamos ese pensamiento en una pequeña caja y lo guardamos bajo la cama. Otros seguimos ciegamente líderes políticos y religiosos. Otros aparentamos estar felices, pero en realidad nos damos cuenta de que nuestra felicidad es falsa cuando se navega en la oscuridad espiritual y sicológica. Otros, los valientes, nos atrevemos a seguir curioseando. Nos atrevemos a cuestionarlo todo, nuestra vida, nuestras religiones, afiliciaciones políticas, todo. Claro, el cuestionarse de este modo conlleva a muchas perdidas. La sociedad, lamentablemente, condena la libre expresión. Y por miedo, las voces no se escuchan, y solo se escucha la voz de aquel que le permiten hablar libremente en una cámara de senado, o aquel que gana más de cien mil dólares anuales, solo por que esos factores, según los estatus sociales, los hacen dignos de hablar (intelectualmente). Y al fin y al cabo, todo el universo es testigo de nuestras señales de radio, y solo escucha a los indicados por la sociedad. ¿Pero que si les digo, que un granjero de lo mas alto de la cordillera central, que nunca ha ido a la escuela…no paso de segundo grado y nunca en su vida ha resuelto un problema de diferenciación implícita de Calculo, tiene mas capacidad que un político, un doctor, un ingeniero, para lidiar con los problemas diarios? ¿Seguramente algunos estén diciendo: pero si el estudiado es el único que puede entender los misterios universales que nos plagan, como esta persona que ni si quiera tiene un bachiller en filosofía se atreve a pelear contra lo establecido? Bueno, no tengo un bachiller en filosofía, pero tampoco lo tiene el granjero. Y el granjero, un día muy caluroso de julio, salio a su plantación…y bajo el sol candente…se cuestiono. Y vio que pudo entender todo. Se pregunto: ‘¿Es necesario, tener mucho dinero? Yo no tengo tanto dinero, recibo mi seguro social…pero tengo una esposa de años, y he criado muchos hijos que ahora son profesionales.’ Entonces sonrió, por que supo que dentro de si se había descifrado algo que nunca jamás se había imaginado en toda su vida.
Cuando vemos la historia, todas las religiones existentes tienen sus dogmas, diferentes y similares. Pero todas en si están de acuerdo con algo, la iluminación le llega al que la busca. Tú buscas de Dios, y encuentras la iluminación. La iluminación en la religión seria el Dios. La iluminación para una persona agnóstica seria el entendimiento de la vida, que es lo mismo que la iluminación por medio de la religión, que es la búsqueda de Dios, que es lo mismo que el pasar por una situación grave y entender un poco mas…valorar un poco mas lo que se tiene…que a su vez es lo mismo que estudiar cuatro largos años un bachiller en química y cuando se marche por la escalinata de graduación entender que para salir adelante hay que luchar. Y de esa nadie se salva, del ateo al religioso…hay que luchar y vivir. Y del vivir y el luchar, proviene la iluminación verdadera, que es a lo que se refiere este ensayo. Todos pasamos tragedias, algunas personas iluminadas las sufren mas que otros, otros, al no entenderlas, son mas dichosos de no sufrirlas, pero en este mundo, en este simple planeta localizado en tercera posición alrededor del sol nadie se salva de una.
El cuestionante es un ser valiente, un súper héroe a escondidas de la sociedad. El cuestionante es una persona con un alto bachiller en iluminación personal, el cual le permite iluminar a los demás. Lamentablemente pocos quieren entender, por más simple que sea el objeto, y el cuestionante sufre, sufre de su soledad, sufre que nadie lo entienda y de que todos lo tiznen de loco. El cuestionante, al notar que esta perdiendo su mente decide dejar de iluminar, dejar de aconsejar, y se vuelve indiferente. No odia la humanidad, es imposible el odio en un iluminado, pero si le es indiferente. Entonces llega el momento que ni yo he logrado entender en mis varios años de cuestionamiento. Un día, el cuestionante se levanta…y nota que lo entiende todo. El cuestionante entiende absolutamente todo, pero no logra poder explicarlo, y tampoco le es necesario. Llega la paz, y llega el entendimiento total. ¿Qué será? ¿Será Dios, el Buda? ¿Será que ha perdido la mente? Yo no se, pero solo se…que es bueno.
¿Es ese sentir la iluminación total? Yo creo que si. El universo solo es el universo y nada más, y la iluminación verdadera no proviene de cuestionarlo, no…proviene de aceptarlo. Proviene de aceptar la realidad de que para el universo solo somos protones, o menos que eso…somos inexistentes. Pero para nuestro microcosmos somos más que eso, somos entes con la capacidad de hacer felices a los demás, de iluminarnos y de iluminar a otros a entender un poco más la vida. Citando a los “Ethicals” de la novela “Riverworld” de Philip Jose Farmer: “…las almas son espíritus que vagan el vasto del espacio, espíritus con intelecto pero sin consciencia. Solo son pocos los que la adquieren, adquieren consciencia y pasan al más allá, eso no lo logramos entender…ni si quiera con nuestro avanzado estado de iluminación. Solo lo aceptamos como cierto, si no, nos volveríamos locos…” El lograr adquirir iluminación total es el aceptar a Cristo, es el aceptar al Buda, es el aceptar la vida como es, es el aceptar la lluvia, las estrellas, y entender que todo esta conectado y al iluminar al hombre que sufre de depresión, o a la chica la cual su novio abusa de ella, y el ayudarlos a ser mejores personas…contribuye a que otros adquieran esa iluminación total. Y eso, mis amigos, es bueno. Así que no lloren si no logran entender, no griten si no logran escuchar, no desistan si no logran hablar…todo eventualmente cae en su sitio, y el rompecabezas se termina, para revelar tu faceta verdadera, nada dolerá y todo se entenderá.