Suspendidos podrán matricularse en UPR Los seis estudiantes del Recinto de Río Piedras suspendidos sumariamente por la protesta del teatro de la Universidad de Puerto Rico (UPR) podrán matricularse.
El juez Carlos Dávila del Tribunal de Primera Instancia de San Juan les concedió ayer a los estudiantes Hugo Delgado, Víctor Rodríguez, Gerardo Ferrao, Yaricel Rivera, Víctor Estrella y Gabriel Méndez el interdicto preliminar y permanente que presentaron para dejar sin efecto la suspensión sumaria decretada el pasado 20 de diciembre por la rectora Gladys Escalona. El juez precisó que el procedimiento administrativo disciplinario -ante la Junta de Disciplina- continuará.
"Voy a emitir el injunction preliminar y permanente porque se viola el debido proceso de ley. Ella (la Rectora) utilizó pruebas que no están en el récord administrativo", dijo el juez ante una sala llena de estudiantes con camisas rojas, las mismas que se usaron la noche del 16 de septiembre cuando le impidieron la entrada a los invitados del segundo concierto inaugural del teatro de la UPR.
Ante la decisión inusitada de Dávila, uno de los representantes legales de la UPR, Jorge Pérez, reaccionó airado al reclamar que se le explicara la determinación. El juez le explicó que en su resolución de suspensión sumaria la Rectora utilizó elementos ajenos a lo estipulado por el reglamento y afirmó que "eso no se puede hacer".
Los otros abogados de la UPR, René Arrillaga Beléndez y René Arrillaga Armendariz, anunciaron que evaluarán si apelan ante el Tribunal Apelativo.
El momento clave de la vista -que duró dos horas- fue cuando Dávila les preguntó a los abogados de la UPR si habían escuchado las declaraciones de Escalona durante un programa radial en el que aparentemente justificó su decisión recurriendo a criterios personales y profesionales que no se ciñen al proceso sumario, tal como lo establece el Reglamento. Esta actuación de la Rectora, dictó Dávila, viola el derecho de los estudiantes al debido proceso de ley.
La controversia se centra en que el Artículo 20 del Reglamento General de Estudiantes establece que para suspender sumariamente el Rector del recinto debe tener "motivos fundados para creer que la presencia de algún estudiante en las facilidades de la universidad, bajo su jurisdicción, impide la celebración pacífica y ordenada de clases u otras actividades legítimas o constituye un peligro inminente contra la seguridad de personas o propiedad dentro del mismo".
En la etapa sumaria no se entra en los méritos del caso ni en los cargos o violaciones al reglamento, sólo se tiene que probar si se cumplen uno o ambos de los criterios anteriores. Es en el proceso ordinario -que está corriendo- cuando se evalúan los cargos.
Incluso, en las cinco sesiones de vista preliminar del proceso sumario la defensa de los estudiantes no presentó prueba ni contrainterrogó a los testigos de la UPR porque entendió que ningún testimonio probó los requisitos que exige el reglamento. Pero en el momento en que la Rectora tomó su decisión usando otros elementos, la defensa debía haber tenido la oportunidad de "confrontar la prueba", dijo el juez.
El oficial examinador que dirigió el proceso sumario -el ex juez Heriberto Sepúlveda- recomendó que no se suspendiera sumariamente a los estudiantes porque en las vistas no se pudo probar que fueran a obstaculizar actividades universitarias o que fueran un peligro inminente.
"Ella utilizó prueba y hechos que no están en el récord ni en el informe de Sepúlveda para tomar su decisión. De acuerdo con el reglamento eso no se puede hacer", dijo Dávila enfáticamente.
La demanda de los estudiantes solicitando el interdicto planteaba que la Rectora no había utilizado los criterios del Artículo 20 al emitir su decisión y que no se fundamentó en el récord administrativo.
La representación de la UPR argumentó que los universitarios no agotaron los remedios administrativos -de acuerdo con lo establecido en la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme- y aseguró que su urgencia se desvanecía ante una directriz que le permitiría matricularse a mitad de semestre. Sólo un estudiante apeló la decisión ante la presidencia de la UPR.
Los estudiantes salieron eufóricos ayer del tribunal, entre aplausos y abrazos. Regístrate en JuventudBoricua.com para quitar esta publicidad.
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